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Marlene García
Licenciada en Historia del Arte en la Universidad de La Habana en 1992, ha sido instructora de talleres de cine para niños en la Facultad de Artes y Letras de la misma institución, investigadora y asistente de dirección en proyectos de video-documentales para el Ministerio de Cultura de Cuba, y también trabajó en el Instituo Cubano de Radio y Televisión, entre otras. 

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José Ramón Alonso
Licenciado en Historia del Arte en la Universidad de La Habana, ha cursado además estudios de Arte Popular, Teoría y práctica del periodismo, Antropología y Arqueología, Promoción Cultural, Restauración, Conservación y Museología. También ha sido profesor de Historia del Arte de la Facultad de Artes y Letras de la UH, investigador y curador del Departamento de Investigaciones y Curadurías del Museo Nacional, Palacio de Bellas Artes de La Habana y Especialista de la Colección Pintura Cubana de los años cuarenta de la misma institución. Ha impartido conferencias en diversas instituciones docentes y culturales de Cuba, Colombia y España. Se ha desempeñado también como promotor cultural.
A estos autores los ha unido además del amor, el estudio de la prehistoria antillana, la investigación y el deseo de transmitirnos, de forma muy amena, todo lo que han descubierto.
Con esta compilación, los tímidos habitantes de la antigua floresta mitológica antillana vuelven a hacer travesuras: jicoteas, tataguas, manjuaríes y auras tiñosas se entremezclan con vengativos jigües y huipías nocturnales, ectoplasmas errantes y veneradas arboladas que aún despiertan ciertos atávicos temores entre los contemporáneos que pernoctan en montes, cuevas o abrigos rocosos de ciertas comarcas isleñas.

​Pablo J. Hernández González

​Ninguna otra lengua influyó tanto en el español, y sus palabras sueltas, hoy ineludibles en nuestro léxico, evocan un pueblo que temía a los huracanes, pescaba y viajaba en canoas, dormía en hamacas, y tenía grandes caciques, como
los héroes Hatuey y Guamá.
Las leyendas aquí ofrecidas hacen que oigamos a esos hombres como iguales, y que sus palabras resuenen llenas de vida.

​Esteban Maciques Sánchez