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La pedagoga Bertha Trabanco utiliza su vasta experiencia profesional para exponer al público, los más diversos ejemplos de las lecturas, incluso extrae ideas conceptuales de las mismas, como: «Las cosas desagradables de este mundo no pueden evitarse con mirar sencillamente hacia otra parte», escrita por Senel Paz en su obra El bosque, el lobo y el hombre nuevo.
Del cuentero mayor, Onelio Jorge Cardoso, Bertha expone: «Cada narración que entrega a los niños, trae consigo el abordaje de algún tema universal y trascendente, susceptible de ser disfrutado también por el adulto —y lo que es más importante— de ejercer alguna influencia sobre él.» Además, demuestra la necesidad de que los padres permitan a los hijos hallar sus propios caminos de realización.
Pero Bertha no solo toma ejemplos de escritores cubanos, también ejemplifica con obras de afamados literatos internacionales, como Christine Nostingler, León Tolstoi y llama la atención sobre el olvido de muchos padres y maestros de incorporar al quehacer diario de niños y jóvenes, la lectura de clásicos como: El patito feo de Hans Christian Andersen, Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes (en adaptación infantil), Romance de la doncella esquimal de Mark Twain y sus clásicos infantiles La cabaña del tío Tom y Huckleberry Finn, entre otros.
¡Ah... lectura, cuanto te necesito… es en resumen, una ventana abierta por la pedagoga cubana Bertha Elena Trabanco, sobre un tema tan importante, como es la responsabilidad de la familia y maestros en la formación diaria de los niños y jóvenes.

MARGARITA POLO
Editorial Voces de Hoy
Para residentes en Estados Unidos

Para residentes fuera de los Estados Unidos

Bertha Elena Trabanco González, nace en Pinar del Rio, Cuba.
Es Licenciada en Español y Literatura y se graduó también de Bibliotecaria Escolar. Por más de dos décadas estuvo vinculada a la enseñanza primaria, media y superior, ejerciendo como maestra.

Su vasta experiencia con los niños y con la literatura le ha suministrado el vínculo para andar por el complejo sendero de la formación del ser humano.

«¡Ah la lectura…, cuánto te necesito para no equivocarme tanto!, le hará sonreír a ratos, recordando momentos de su niñez y le hará meditar acerca del tratamiento que le damos a nuestros pequeños…»

La autora.